Hace como veinte años ufff ya escrito como que se leen muchos, en fin.... hace como muchos años, je, había un grupo de amigos que nos reuníamos todos los días, a jugar naipes, sin apuestas, solo por el gusto de estar juntos y competir, eso era lo importante, ganar y tratar de no perder, ahora lo entiendo a la distancia, y recuerdo como Alfredo se molestaba cuando perdía y también como en esos días en mi amigo Richy conocí la depresión, cuando se encerraba durante días en su casa y no quería ver a nadie y aquella tarde que su madre me pidió hablar con él y lo encontré meciéndose de atrás a adelante con una almohada en las piernas, y solo pudo mascullar que me fuera por favor y nos veríamos después, jamás había yo visto o más bien sentido tanta tristeza en alguien, hasta yo sentía dolor físico de verlo así, pero bueno eso es otra historia. Jugábamos continental, un juego de varias manos y que puede durar varias horas, nos reuníamos en casa de Becky, mi amiga la persona más sabia que conozco, y tomábamos cocacola con hielo y comíamos frituras, nadie bebía bebidas alcohólicas ah pero casi todos fumábamos, como desesperados e igual amanecíamos con cruda de fumar como con las manos adoloridas de tanto jugar hasta altas horas de la noche.
Luego la vida nos llevo a todos por distintos caminos, unos nos casamos, otros no, y algunos tuvimos la dicha (jo) de casarnos con personas que no les gustaba jugar naipes, y luego pues pasaron años muchos años creo que veinte jojo y ahora que mis hijas crecieron un poco y después de verlas jugar encantadas horas y horas al ocho loco con mi madre la Sra. Asies Triste, y viéndolas aburridas (pobeshitas) en estas vacaciones decidí enseñarlas a jugar continental y ufff que felicidad, les gusto y ahora quieren estar jugando y jugando y su madre feliz, porque es como repetir aquellas noches de mi juventud (un tanto ida, snif) pero con mis personas favoritas. La vida es buena…